No nos podemos poner de acuerdo.
—Tienen que superar los 190— insiste uno.
—Van a hacer alrededor de 192 de media —opina el otro.
—Con este viento apenas van a superar el record —dice el tercero.
Hace rato que estamos discutiendo en rueda de amigos. Y es verdad lo que dice el último: este 13 de septiembre amaneció gris y con bastante viento. Desde Juárez, donde estamos, podemos ver incluso nubarrones oscuros sobre la zona de Necochea. Y este viento puede jugar un importante papel en cuanto al promedio de la carrera, que —suponemos— habrá de ser batido este año. Tiene que ser superado. El guarismo tope está desde hace cuatro años en poder de Juan Gálvez, y fue casi igualado el año pasado por Oscar. Pero desde entonces, 1958, se ha dado otro gran salto hacia adelante. Por ello es que, aunque divididas, las opiniones coinciden en un factor: el que se batirán todos los records. Lo admite incluso el más pesimista. ¿Pero podrán hacer más de 190 Km/ph? los motores tienen la última palabra. Y los neumáticos.
En Juárez, donde sentamos reales, hay alboroto. En el cruce de las rutas nacionales 3 y 85 han tomado ubicación muchos de los auxilios. Estamos aquí a 275 kilómetros de la partida. Como la autonomía de un coche TC es de alrededor de 600 kilómetros (según, por supuesto, la capacidad del tanque), al llegar a este punto estratégico los competidores habrán cubierto la distancia indicada y tendrán aún delante suyo cerca de 450 kilómetros. Desde la ruta estamos recibiendo las primeras noticias respecto al desarrollo de la carrera. De los 37 inscriptos, solamente 28 han iniciado la carrera.
A sólo 15 días de la prueba a San Nicolás faltan algunos de los ases: Alzaga, Ciani y Cabalén, para citar a tres. De todas maneras, el núcleo es bueno, y el espectáculo resulta lucido. Los punteros están viajando a elevado promedio, con Juan Gálvez al frente. El viento no amaina. Los hombres de los auxilios están preparándose para prestar su ayuda a los corredores. Nada debe faltar: agua, nafta, aceite, gomas. Los ojos se clavan en el otro extremo visible de la ruta 85. Allí es donde tiene que aparecer el puntero en el camino. Pero no es un solo coche el que aparece. Son dos. Vienen pegados, y a medida que se acercan al viraje se pueden distinguir los colores y los números: son las máquinas de Oscar Gálvez y Menditeguy. Menditeguy arriesga un poco más, frena después que Oscar y lo pasa al entrar en la curva, para inmediatamente arrimar a su puesto de auxilio. Por unos instantes Oscar queda encerrado entre el coche de Menditeguy y el público. Pero los hombres del auxilio del "Aguilucho" están prontos. En un santiamén se realiza la operación de reabastecimiento. Con la mano derecha, Oscar hace señas para que le saquen las mariposas y los insectos incrustados en el radiador. Ya está. Antes de que lo pueda hacer Menditeguy, Oscar reanuda la marcha. En otras carreras son minutos los que deciden sobre el triunfo. En Tres Arroyos se trata de segundos.
Aparecen los Emiliozzi. Apenas se detienen. Les sigue Sogoló. El piloto de Liniers viene corriendo muy bien, trenzándose con los hombres más veloces en tenaz lucha. Y allí se acerca también la máquina número 5 de Logulo. Viene haciendo señas. La rueda trasera izquierda parece sufrir las consecuencias de un fuerte cordonazo. Logulo sale del auto con la cara cubierta de sangre. Algo extraño parece haber sucedido. Durante varios minutos queda detenido el auto del marplatense. Logulo se hace curar una herida cortante en el ojo izquierdo, a la vez que proceden a cambiarle las dos ruedas posteriores.
Cuando sale, aparece Petrini en escena. Ha desbandado una goma, pero menos mal que el percance le pasó a pocos centenares de metros antes de su puesto de reaprovisionamiento. De tal manera aprovecha para cargar nafta y cambiar la rueda, perdiendo, en consecuencia, menos tiempo. Van pasando más competidores, ya muy rezagados.
El vencedor está entre los primeros cinco por más cosas imprevistas que sucedan. Oscar acaba de cubrir el primer circuito a 187,899Km/ph, según nos informan. Dentro de una hora y media pasarán los punteros por segunda y última vez frente a nosotros. Juan no lo hará. Se ha quedado en Necochea. Aprovechamos el intervalo para recabar más información. El comisario de policía de Juárez ha sido testigo del episodio que acaso definió la carrera, y nos relata lo sucedido:
—Por la franja única de la ruta 85 venían acercándose a Juárez los coches de Oscar Gálvez, Navone, Logulo y Menditeguy. Navone trataba de pasar a Oscar, y éste, al querer darle paso, obstruyó, sin querer, el camino a Logulo. La máquina de Logulo se salió de camino para hacer un violento trompo en medio del campo.
—De ahí la rueda torcida, pero ¿dónde se lastimó Logulo?
—Posiblemente por el fuerte sacudón que recibió la máquina al hacer el trompo se rompió el parabrisas, hiriéndolo a Logulo en la cara.
Esta es, pues, la explicación del acontecimiento culminante de la carrera a pocos kilómetros de llegar a Juárez que determinó el retraso de Logulo. Casi al mismo tiempo se quedó también Navone por rotura de pistón, de manera que Oscar y Menditeguy volvieron a encontrarse solos. Mientras escuchamos el relato, Oscar y Menditeguy han pasado por segunda vez por Necochea, pero poco más allá se queda Menditeguy.
La carrera ha perdido a un animador. Pero no por ello está definida. Sogoló ha repuntado muy bien, y al pasar nuevamente por Juárez está a sólo 30 segundos de Oscar. Con viento en popa, los punteros van en procura de la meta. ¿Será posible que Sogoló pueda descontar el medio minuto que lo separa por tiempo de Oscar? La respuesta está en los 93 kilómetros que faltan hasta la meta.
Pero hoy es el día de Oscar. Con casi dos minutos de ventaja gana la novena edición de la carrera rutera más veloz de nuestro medio en nuevo tiempo record.
Por FEDERICO B. KIRBUS Fotos de ANTONIO LEGARRETA